





La pelota estaba sobre mi tejado y ahora me tocaba a mí cumplir mi palabra. Antes, Norberto, con buen criterio y sin ningún pudor, permitió y facilitó a muchos de sus amigos, los de más confianza, una copia del relato. La respuesta fue unánime, a todos les había gustado, incluso alguno se había enternecido... A mí no me ocurrió lo mismo, llamémosle deformación profesional. La idea era cojonuda, pero carecía de estructura y estilo, y era demasiado largo. Además debía plantearle todo esto a mi amigo, incluso a riesgo de perderlo por siempre. Pero Nor, demostró que además de poder escribir a una velocidad de vértigo, sabía encajar sin problema las críticas. Bueno, tengo que decir que yo, ésto ya lo sabía... pero entiendan que tenga que dotar a esta historia de cierta intriga.
Anna Buil, otra amiga, se sumó al carro. Ella corrigió el texto, solucionó el problema del estilo y cortó lo que sobraba.
Después me tocó terminar mi parte.
El cuento ya está publicado y recientemente se ha presentado en la Casa de la Cultura de Tías, en Lanzarote. Asistieron muchos amigos y conocidos, también José Saramago (premio Nóbel de Literatura 1998), su encantadora mujer y José Luis Arregui (Director General del Menor del Gobierno de Canarias), que con su presencia quisieron apoyar el evento y la difusión del cuento.
Hay que decir que este trabajo tiene carácter benéfico al destinarse todos sus beneficios al proyecto de Afada, el cuál trata de dar un futuro mejor a niños con necesidad de algún tipo de operación o intervención quirúrgica en orfanatos de China.






















